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Arxiu de agosto, 2011


Rebut l’informe definitiu de la campanya de temporers 2011

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Hem rebut des de l’Oficina Única Atenció Temporers de la Paeria de Lleida,  l’informe definitiu  de la campanya de temporers 2011, en ell es reflecteixen les dades referents als serveis oferits , nombre de persones ateses (1175), voluntaris que les han  atès (150), quines les associacions que han intervingut (7) en aquest projecte, entre elles TROBALLES i Càritas diocesana de Lleida,  aquest projecte ha estat endegat per tal d’aconseguir resultats en la seva doble vessant, d’una banda oferir una atenció humanitària i de primera necessitat a les persones que arriben durant l’estiu i que no disposen de recursos econòmics i, d’altra banda, que el pas d’aquestes persones pel nostre municipi tingui el menor impacte social possible.
El projecte s’inicià el passat dia 20 de juny i va finalitzar el passat dia 21 d’agost, en ell TROBALLES ha participat en el servei de bugaderia tant pel rentat de la propia roba dels temporers  com per la utilitzada en el servei de dutxes, el nombre de serveis que hem prestat ha estat de 679 el que representa un augment important en referència a la campanya de l’any anterior que van ser  245.

Leonardo Boff: GOBERNADOS POR CIEGOS E IRRESPONSABLES

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Leonardo Boff

Afinando los muchos análisis hechos acerca del conjunto de crisis que nos asolan, llegamos a algo que nos parece central y sobre lo que toca reflexionar seriamente. Las sociedades, la globalización, el proceso productivo, el sistema económico-financiero, los sueños predominantes y el objeto explícito del deseo de las grandes mayorías es consumir y consumir sin límites. Se ha creado una cultura del consumismo propalada por todos los medios. Hay que consumir el último modelo de celular, de zapatillas deportivas, de ordenador.

El 66% del PIB norteamericano no viene de la producción sino del consumo generalizado. Las autoridades inglesas se sorprendieron al constatar que, entre quienes promovían los disturbios en varias ciudades, no  solamente estaban los habituales extranjeros en conflicto entre sí, sino muchos universitarios, ingleses desempleados, profesores y hasta reclutas. Era gente enfurecida porque no tenía acceso al tan propalado consumo. No cuestionaban el paradigma de consumo sino las formas de exclusión del mismo.

En el Reino Unido, después de M. Thatcher, y en USA después de R. Reagan, así como en el mundo en general, va creciendo una gran desigualdad social. En aquel país, los ingresos de los más ricos se incrementaron en los últimos años 273 veces más que las de los pobres, según informa Carta Maior el 12/08/2011. Por eso, no es de extrañar la decepción de los frustrados ante un «software social» que les niega el acceso al consumo y ante los recortes en el presupuesto social, del orden del 70%, que los castiga duramente. El 70% de los centros recreativos para jóvenes fueron simplemente cerrados.

Lo alarmante es que ni el primer ministro David Cameron ni los miembros de la Cámara de los Comunes se tomaron el trabajo de preguntar el por qué de los saqueos en las distintas ciudades. Respondieron con el peor remedio: más violencia institucional. El conservador

Cameron dijo con todas las letras: «vamos a detener a los sospechosos y publicaremos sus caras en los medios de comunicación sin importarnos las preocupaciones ficticias con respecto a los derechos humanos». He aquí una solución del despiadado capitalismo neo-liberal: si la orden que es desigual e injusta lo exige, se anula la democracia y se pasa por encima de los derechos humanos. Y esto sucede en el país donde nacieron las primeras declaraciones de los derechos de los ciudadanos.

Si miramos bien, estamos enredados en un círculo vicioso que puede destruirnos: necesitamos producir para permitir el tal consumo. Sin consumo las empresas van a la quiebra. Para producir, necesitan los recursos de la naturaleza. Estos son cada vez más escasos y ya hemos dilapidado un 30% más de lo que la tierra puede reponer. Si paramos de extraer, producir, vender y consumir no hay crecimiento económico. Sin crecimiento anual los países entran en recesión, generando altos índices de desempleo. Con el desempleo, irrumpen el caos social explosivo, depredaciones y todo tipo de conflictos. ¿Cómo salir de esta trampa que nos hemos preparado a nosotros mismos?

Lo contrario del consumo no es el no consumo, sino un nuevo «software social» en la feliz expresión del politólogo Luiz Gonzaga de Souza Lima. Es decir, urge un nuevo acuerdo entre un consumo solidario y frugal, accesible a todos, y los límites intraspasables de la naturaleza. ¿Cómo hacer? Existen varias sugerencias: el «modo sostenible de vida» de la Carta de la Tierra, el «vivir bien» de las culturas andinas, fundado en el equilibrio hombre/Tierra, la economía solidaria, la bio-socio-economía, el «capitalismo natural» (expresión desafortunada) que intenta integrar los ciclos biológicos en la vida económica y social, y otras.

Pero cuando los jefes de los Estados opulentos se reunen no hablan de estas cosas. Ahí se trata de salvar el sistema que está haciendo agua por todas partes. Saben que la naturaleza ya no puede pagar el alto precio que el modelo consumista cobra. Ya está a punto de poner en peligro la supervivencia de la vida y el futuro de las próximas generaciones. Estamos gobernados por ciegos e irresponsables, incapaces de darse cuenta de las consecuencias del sistema económico-político-cultural que defienden.

Es imperativo un nuevo rumbo global, si queremos garantizar nuestra vida y la de los demás seres vivos. La civilización científico-técnica que nos ha permitido niveles exagerados de consumo puede poner fin a si misma, destruir la vida y degradar la Tierra. Seguramente no es para esto para lo que hemos llegado a este punto en el proceso evolutivo. Urge tener valor, osadía para cambios radicales, si es que todavía nos tenemos un poco de amor a nosotros mismos.

Leonardo Boff es teólogo.

http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=449

SE VIENEN AÑOS DE INCERTIDUMBRE Y CAOS MUNDIAL

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El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporáneo y durante su reciente visita a Ecuador, ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea  duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.

El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.

Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la banca rota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.

Estima que el desenlace ocurrirá dentro dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.

“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.

Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía norteamericana, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.

El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.

Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual. La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crash”.

Teniendo en cuenta estas consideraciones el pronóstico del teórico norteamericano, para los próximos años, es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

China y países emergentes

Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.

Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos norteamericanos, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.

Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos norteamericanos. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”. Justamente el problema está en determinar cuando es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.

Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos norteamericanos de hace dos o tres años”. Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.

En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la Unasur, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para algunos que para otros”.

Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en

Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.

Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur.

Sally Burch

(Servicio Informativo “Alai-amlatina“)

La Tasa Robin Hood: Un pequeño impuesto que puede salvar muchas vidas

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La Tasa Robin Hood

En todo el mundo, una idea que va ganando terreno: la de un impuesto aplicado a las transacciones que realizan las entidades financieras entre sí , que podría generar miles de millones de euros para combatir la pobreza dentro y fuera de Europa, y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.
Este impuesto ha recibido diferentes nombres según el país – “The Robin Hood Tax” en el Reino Unido, “Steuer gegen Armut” o “impuesto contra la pobreza” en Alemania, “Zerozerocinque” en Italia o “Tasa Robin Hood” en España – pero siempre siguiendo la misma idea: Una pequeña tasa que significará poco para las instituciones financieras pero un gran cambio para el resto del mundo.
¿Qué pedimos exactamente?
Que se aplique un impuesto del 0,05% a las transacciones financieras internacionales. Esta tasa permitiría recaudar 300.000 millones de euros anuales adicionales para combatir la pobreza, aquí y en todo el mundo. Robin Hood, el justiciero legendario, la apoyaría sin dudarlo.¿Quién reclama este pequeño impuesto?
Líderes mundiales: Sarkozy y Angela Merkel, además de Zapatero, han mostrado su voluntad de defenderlo en los foros internacionales. Destacadas voces como Nancy Pelosi (portavoz del Senado de EEUU), el ex presidente de Brasil Lula y más de 350 economistas de prestigio internacional como Stiglitz, Krugman o Sachs, así como George Soros han firmado posiciones públicas a favor.
La sociedad civil: cientos de organizaciones de los cinco continentes estamos ya coordinándonos para lanzar un mensaje fuerte y unido: esta es una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Ha llegado el momento de hacer que la Tasa Robin Hood sea una realidad. El G20 que este año se celebra en Francia debe lograr el consenso político que hasta ahora ha sido imposible de alcanzar.
Una tasa diminuta?
Según las estimaciones, un impuesto de alrededor del 0,05% solo en las transacciones financieras podría generar entre 150.000 y 520.000 millones de euros en todo el mundo. Activistas de Francia, Reino Unido, Alemania y otros países sugieren que los ingresos se destinen a:
Mejorar los servicios publicos y ayudar a los más tocados por la crisis económica actual
Reducir la pobreza en el mundo
Ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático
En otras palabras, este impuesto podría ayudar a resolver la mayoría de los grandes problemas de nuestro mundo, sin que le cueste nada a los ciudadanos de a pie.

Puedes colaborar firmando el manifiesto en la página web

de Intermon Oxfam :   Pide la Tasa Robin Hood

21 horas, Por qué una semana laboral más corta puede ayudarnos a todos a prosperar en el siglo XXI.

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Este informe presenta las razones a favor de una semana laboral mucho más corta. Propone un cambio radical en lo que se considera «normal» : bajar de 40 horas o más a 21 horas. Aunque la gente puede elegir entre trabajar más horas o menos horas, nosotros proponemos que la semana laboral de 21 horas o su equivalente distribuido a lo largo del año debería convertirse en la norma que el gobierno, el empresariado, los sindicatos, los trabajadores, y todos los demás normalmente esperan.

La visión
Avanzar hacia un número de horas de trabajo remunerado mucho menor ofrece una nueva vía para salir de las múltiples crisis a las que nos enfrentamos en la actualidad. Muchos de nosotros consumimos más allá de nuestras posibilidades económicas y más allá de los límites de los recursos naturales, aunque de formas que no mejoran en absoluto nuestro bienestar – entre tanto otros sufren la pobreza y el hambre. El continuo crecimiento económico en los países de ingresos altos hará imposible lograr los objetivos urgentes de reducción de emisiones de carbono. Las desigualdades cada vez mayores, una economía global que está fracasando, unos recursos naturales que se están viendo mermados de forma crítica, junto a la aceleración del cambio climático representan graves amenazas para el futuro de la civilización. Una semana laboral «normal» de 21 horas podría ayudar a abordar una serie de problemas urgentes e interrelacionados: exceso de trabajo, desempleo, consumo excesivo, altas emisiones de carbono, bajo bienestar, desigualdades consolidadas, así como la falta de tiempo para vivir de una forma sostenible, preocuparse por los demás, y simplemente disfrutar de la vida.

21 horas, la nueva «norma»
Veintiuna horas es una cifra que se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña pasa en el trabajo remunerado, y es un poco más de lo que de media se pasa en el trabajo no remunerado. Los experimentos llevados a cabo con un número menor de horas de trabajo parecen indicar que, con unas condiciones estables y un salario favorable, esta nueva norma de 21 horas no sólo tendría éxito entre la gente, sino que además podría resultar coherente con la dinámica de una economía sin carbono.

No hay nada preestablecido en cuanto a lo que en la actualidad se considera «normal». El tiempo, así como el trabajo, se han convertido en una mercancía, un legado reciente del capitalismo industrial. No obstante, la lógica del tiempo de trabajo no lleva el paso de las condiciones actuales, donde las comunicaciones instantáneas y las tecnologías móviles nos proporcionan nuevos riesgos y presiones, así como oportunidades. El reto al que nos enfrentamos es el de romper el poder del viejo reloj industrial sin añadir nuevas presiones, y liberar tiempo para vivir vidas sostenibles.

Para hacer frente al reto, debemos cambiar nuestra forma de valorar el trabajo remunerado y el no remunerado. Por ejemplo, si el tiempo medio dedicado al trabajo doméstico no remunerado y al cuidado de la infancia en Gran Bretaña en 2005 fuera valorado en términos de salario mínimo, valdría el equivalente al 21 % del producto interior bruto del Reino Unido.

El planeta, la gente, y los mercados: razones para el cambio
Una semana laboral mucho más corta cambiaría el ritmo de nuestras vidas, reformaría nuestros hábitos y convencionalismos, y alteraría de forma considerable las culturas dominantes de la sociedad occidental. Las razones por las que se proponen las 21 horas semanales se pueden clasificar en tres categorías, que reflejan tres «economías» interdependientes, o fuentes de riqueza, que derivan de los recursos naturales del planeta, de los recursos, bienes y relaciones humanas, inherentes a la vida de cada uno de nosotros, y por último, de los mercados. Nuestras argumentaciones se basan en la premisa de que debemos reconocer y valorar esas tres economías y asegurarnos de que funcionan a la vez por el bien de una justicia social sostenible.

Proteger los recursos naturales del planeta. Avanzar hacia una semana laboral mucho más corta ayudaría a romper el hábito de vivir para trabajar, trabajar para ganar, y ganar para consumir. La gente podría llegar a estar menos atada al consumo intensivo en carbono y más apegada a las relaciones, al ocio, y a lugares que absorban menos dinero y más tiempo. Ayudaría a que la sociedad se las arreglara sin un crecimiento tan intensivo en carbono, a dejar tiempo para que la gente viva de forma más sostenible, y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Justicia social y bienestar para todo el mundo. Una semana laboral «normal» de 21 horas podría ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma más homogénea entre la población, reduciendo el malestar asociado al desempleo, a las largas horas de trabajo y al escaso control sobre el tiempo. Haría posible que tanto el trabajo remunerado como el no remunerado fuera distribuido de forma más igualitaria entre hombres y mujeres; que los padres y madres pudieran pasar más tiempo con sus hijos e hijas y que ese tiempo lo pasaran de forma diferente; que la gente pudiera retrasar su jubilación si así lo quisiera y, en definitiva, tener más tiempo para ocuparse de los demás, de participar en actividades locales, y de hacer otras cosas que sean de la elección de cada uno. De forma crucial, permitiría que la economía «esencial» (core economy) prosperara gracias a un mayor y mejor uso de los recursos humanos no mercantilizados a la hora de definir y cubrir las necesidades individuales y compartidas. Sería una forma de liberar tiempo para las personas y así poder actuar como compañeros iguales, junto con profesionales y otros trabajadores del servicio público, en la coproducción del bienestar.

Una economía fuerte y próspera. Un número menor de horas de trabajo podría ayudar a que la economía se adaptara a las necesidades de la sociedad y el medio ambiente, en vez de que la sociedad y el medio ambiente se vean subyugados a las necesidades de la economía. El mundo empresarial se beneficiaría de que cada vez más mujeres pudieran entrar en el mundo laboral; de que los hombres tuvieran una vida más completa y equilibrada; y de que hubiera un menor estrés en el lugar de trabajo asociado con los juegos malabares que supone compaginar el trabajo remunerado y las responsabilidades del hogar. También podría ayudar a poner fin a un modelo de crecimiento económico basado en el crédito, a desarrollar una economía más elástica y adaptable, así como a salvaguardar los recursos públicos de inversión en una estrategia industrial baja en carbono, así como aquellas otras medidas que ayuden a una economía sostenible.

Problemas de la transición
Por supuesto, avanzar desde la situación actual hasta este futuro escenario no será una tarea sencilla. El cambio propuesto hacia las 21 horas debe ser visto en términos de una transición amplia y gradual hacia una sostenibilidad social, económica y medioambiental. Entre los problemas que probablemente surgirán en el curso de dicha transición se incluye el riesgo de que la pobreza aumente al reducir el poder adquisitivo de aquellos con salarios bajos; pocos puestos de trabajo nuevos ya que la gente que tiene trabajo acepta hacer horas extras; la resistencia del empresariado debido a un aumento de costes y a una falta de aptitudes; la resistencia de los trabajadores y sindicatos debido al impacto sobre los ingresos en todos los niveles; y una oposición política más general que podría surgir, por ejemplo, del paso hacia una puesta en vigor de un número menor de horas.

Condiciones necesarias para abordar los problemas de la transición
En nef se está comenzando a trabajar para desarrollar un nuevo modelo económico que ayude a fraguar una economía de «estado estacionario» y dirigir los problemas de la transición hacia las 21 horas. Aún hay mucho trabajo por hacer y las sugerencias que exponemos en este informe queremos que sirvan para estimular el debate y la reflexión, más que para ofrecer soluciones definitivas. Nuestras sugerencias se centran en la consecución de menos horas de trabajo, asegurando un salario justo para todos, mejorando las relaciones de género y la calidad de la vida de familia, así como un cambio en las normas y expectativas.

Lograr un menor número de horas de trabajo. Entre las condiciones necesarias para reducir de forma exitosa las horas de trabajo remunerado se incluyen una reducción gradual de las horas a lo largo de una serie de años en consonancia con los incrementos salariales anuales; un cambio en la forma en que se gestiona el trabajo para desincentivar las horas extras; una formación activa para combatir la falta de aptitudes y para conseguir que las personas que llevan mucho tiempo sin trabajo vuelvan a formar parte del mercado laboral; una gestión de las gastos del empresariado que sirva para recompensar más que para penalizar la contratación de más personal; garantizar una distribución de los bienes más estable e igualitaria; la introducción de regulaciones para normalizar las horas que promuevan acuerdos flexibles a los trabajadores, como por ejemplo el trabajo compartido, ampliaciones de excedencias por cuidados y años sabáticos; así como una mayor y mejor protección para los autónomos contra los efectos de los salarios bajos, muchas horas de trabajo, e inseguridad en el trabajo.

Garantizar un salario justo. Entre las opciones para resolver el impacto que una semana laboral más corta pueda tener sobre los salarios se incluyen la distribución de los ingresos y de la riqueza por medio de mayores impuestos progresivos; un salario mínimo más elevado; una reestructuración radical de las prestaciones sociales; un comercio de emisiones de carbono diseñado para la redistribución de la renta a los hogares necesitados; más y mejores servicios públicos; e incentivar la actividad y el consumo no mercantilizados.

Mejorar las relaciones de género y la calidad de la vida familiar. Entre las medidas que garanticen que el avance hacia las 21 horas tenga un impacto positivo en vez de negativo sobre las relaciones de género y la vida familiar se incluyen unas condiciones de empleo flexible que animen a una distribución más igualitaria del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres; un sistema universal y de alta calidad de atención y cuidado infantil que encaje con el horario del trabajo remunerado; un aumento del trabajo compartido y más límites a las horas extras; jubilación flexible; medidas más firmes que impongan la igualdad salarial y de oportunidades; más empleos para hombres relacionados con el cuidado y la enseñanza en escuela primaria; más cuidado infantil, programas de ocio y tiempo libre, así como de cuidado de adultos utilizando modelos producidos de forma conjunta de diseño y prestación; así como el aumento de oportunidades para la acción local de forma que se puedan construir barrios en los que todo el mundo se sienta seguro y pueda disfrutar.

Cambiar las normas y las expectativas. Hay muchos ejemplos de normas sociales aparentemente rígidas que cambian muy rápido: por ejemplo, la actitud hacia el comercio de esclavos y el voto de la mujer, el uso del cinturón de seguridad y el casco, y el no fumar en lugares públicos. El peso de la opinión pública puede pasar de repente de la aversión a la aprobación como resultado de nuevas pruebas que se tengan, de una campaña de publicidad fuerte o de un cambio de las circunstancias, incluyendo una sensación de crisis. Existen algunos signos de condiciones favorables que están empezando a emerger para cambiar las expectativas de lo que sería una semana laboral «normal». Entre los cambios que podrían ayudar se incluyen el desarrollo de una cultura más igualitaria, una mayor concienciación del valor del trabajo no remunerado, un fuerte apoyo gubernamental para actividades no mercantilizadas, y un debate nacional sobre la forma en la que utilizamos, valoramos y distribuimos el trabajo y el tiempo.

Nos encontramos en el comienzo de un debate nacional. El siguiente paso sería realizar un examen en profundidad de los beneficios, retos, barreras y oportunidades asociadas con el cambio a una semana laboral de 21 horas en este primer cuarto del siglo XXI. Esto debería formar parte de la Gran Transición hacia un futuro sostenible.

Baixar l’informe: 21_horas

8 claves para entender los nuevos requerimientos para los trabajadores y trabajadoras rumanos

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El Ministerio de Trabajo e Inmigración ha presentado la propuesta para reactivar el periodo transitorio en materia de acceso al mercado de trabajo español para ciudadanos y ciudadanas rumanos. ¡Infórmate! ¿En qué consiste la nueva instrucción? Se trata de una medida temporal que exige a las personas rumanas que quieran venir a trabajar al Estado español por cuenta ajena una tramitación de una autorización previa basada en la existencia de un contrato de trabajo. Es decir, aquellas personas rumanas que quieran venir a trabajar al Estado español tendrán que disponer previamente de un contrato de trabajo. ¿A quién afecta? A las personas rumanas que entren en el territorio español a partir del 22 de julio de 2011 o que, estando ya en el territorio español, no están dadas de alta en el régimen correspondiente de la Seguridad Social o inscritas como demandantes de empleo en los Servicios Públicos de Empleo si además…

  • Intentan trabajar por cuenta ajena.
  • Quieren realizar estudios, investigación o formación, prácticas no laborales o servicios de voluntariado y desean ejercer actividades por cuenta ajena compatibles con su actividad principal.
  • Tratan de ejercer en el Estado español una actividad incluida en alguno de los supuestos de excepción de la autorización de trabajo.
  • La medida se aplica también a los familiares de los nacionales rumanos incluidos en estas Instrucciones cuyo vínculo determine su inclusión en el régimen comunitario de extranjería de España.

La medida en ningún caso tendrá efecto sobre aquellas personas rumanas que ya forman parte del mercado laboral español. ¿Por qué se ha tomado? Según la nota de prensa oficial del Ministerio de Trabajo e Inmigración, “esta es una decisión estrictamente técnica, basada en consideraciones internas generadas por la situación del mercado laboral en España que persigue ajustar los flujos de entrada a las necesidades del mercado de trabajo”. Aunque la nota remarca que “la comunidad rumana tiene una alta tasa de actividad y una plena integración en la sociedad española”, el ministro de Trabajo e Inmigración ha declarado recientemente que  el ritmo de entrada de población rumana es de unas 80.000 personas al año, un ritmo que el mercado laboral español no puede absorber. Organizaciones y sindicatos como UGT han mostrado sus dudas sobre los motivos de la aprobación de la instrucción. Este último ha afirmado que “le llama la atención” que la medida se anuncie ahora en base a la situación del mercado de trabajo, ya que en el 2009, momento en que el Gobierno levantó las restricciones a las personas de nacionalidad rumana, la situación económica y de empleo en el Estado español era “similar a la actual”. ¿Cuándo entra en vigor? La medida tiene carácter temporal: tendrá vigencia desde su fecha de aprobación hasta el 31 de diciembre de 2012, momento en el que el Gobierno evaluará la situación en el mercado de trabajo y decidirá si el periodo transitorio seguirá o finalizará. La instrucción ha sido remitida a la Comisión Europea, quien debe autorizarla. Aunque todavía se desconoce la respuesta de Bruselas, horas antes de la aprobación de la orden, la Comisión Europea advirtió a España de que “en principio, no puede” reintroducir los permisos de trabajo para las personas rumanas, a no ser que se trate de una situación que plantee serios problemas para el mercado laboral. ¿Es una medida nueva? No. En el 2007 se hizo efectiva la adhesión de Rumanía a la Unión Europea como miembro de pleno derecho. Sin embargo, en un anexo se determinó que se podría aplicar una cláusula de salvaguardia durante un periodo transitorio no superior a 7 años que modificara el régimen de libre circulación de trabajadores por cuenta ajena de este país. La primera cláusula de salvaguardia se aplicó entre el 1 de enero de 2007 y el 19 de diciembre de 2008, fecha en la que los trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena de nacionalidad rumana disfrutaron íntegramente del régimen comunitario de extranjería. ¿Qué opinan las organizaciones sobre la nueva instrucción? Varias organizaciones y sindicatos han hecho pública su opinión sobre la nueva medida:

  • Comisiones Obreras: Ha expresado su desacuerdo, “en la forma y en el fondo”, porque considera que, por un lado, la decisión “vulnera los cauces institucionales de diálogo social en materia de mercado de trabajo y relaciones laborales” y, por otro, porque no cree que esta iniciativa vaya a tener “un efecto disuasorio a la entrada de cerca de 10.000 personas al mes de origen rumano para realizar actividades laborales, reclutadas a través de ETT rumanas”.
  • UGT: Teme que “esta medida pueda alentar y justificar declaraciones y actuaciones de distintos partidos políticos e incluso de Administraciones Publicas que, en los últimos años, han manifestado su rechazo a la presencia de la población rumana en España, en algunos casos, con propuestas y medidas claramente xenófobas y que pueden encontrar en esta medida una forma más de culpabilizar a la población trabajadora española de origen o nacionalidad extranjera”.
  • Fundación Secretariado Gitano: Recalca que no parece haber datos que avalen que la población rumana esté causando la existencia de “graves perturbaciones” en el mercado de trabajo. Según el comunicado que hicieron público hace unos días, la medida supone una limitación del derecho de la libre circulación en la UE para Rumanía, “generando así una segunda categoría de ciudadanos europeos que no disfrutan de los mismos derechos que el resto de ciudadanos europeos, trato diferenciado que puede generar situaciones de discriminación”.
  • Federación de asociaciones de emigrantes rumanos en España: Según su presidente, Miguel Fonda, se trata de “una medida temporal que ya se aplica en la mayoría de países europeos. Es cierto que no va a favor de la libertad de circulación, pero pueden comprenderse los motivos, que son más o menos justificables”. Para Miguel Fonda, la medida no podrá, en ningún caso, ni alterar la imagen de los trabajadores y trabajadoras rumanos, ya que “en el Estado español es muy buena”; ni culpabilizar a las personas rumanas de la situación del mercado laboral; ni alimentar el discurso racista y xenófobo, ya que este no se basa en hechos sino en una “concepción medieval” de la vida.

¿Qué pueden hacer las personas rumanas que están pensando en viajar al Estado español con la intención de trabajar? Según el presidente de FEDROM, el gobierno rumano está intentando habilitar un teléfono verde donde resolver dudas y luchar contra los posibles abusos y confusiones por parte de la administración. Desde esta federación, piensan apoyar la reflexión por parte de las personas rumanas que quieran migrar, informándoles sobre la nueva medida y aconsejándoles que barajen la posibilidad de aplazar su viaje. ¿Y los rumanos y rumanas que ya están en España pero no trabajan ni están inscritos en los Servicios Públicos de Empleo? Según Miguel Fonda, para evitar esta situación debería lucharse contra la economía sumergida, “reforzar los sistemas de inspección e introducir medidas transitorias que permitan que las personas rumanas se incorporen al mercado laboral”.

[Fuente: Migrar.org (11/08/2011)]

Los jefes del Ibex se suben el sueldo un 11% tras ganar un 10 menos

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Los altos directivos cobran un 12,7% más y el aumento medio para los empleados fue del 1,3%

A. M. VÉLEZ MADRID 01/08/2011 08:00 Actualizado: 01/08/2011 08:40

Hace menos de un mes, el Consejo Empresarial para la Competitividad, un ente creado en febrero pasado por 17 de las mayores empresas españolas con el objetivo declarado de “promover propuestas” y “fortalecer la confianza en España”, proponía “la vinculación de los salarios a los incrementos de productividad y a los resultados empresariales” como una de las vías para salir de la crisis. Los gestores de las compañías del Ibex 35(principal índice bursátil), muchas de las cuales forman parte de ese lobby, no se están aplicando esa receta, a tenor de sus cuentas semestrales. Entre enero y junio, sus Consejos de Administración se repartieron 110,8 millones de euros, un 11,6% más, pese a que las empresas redujeron su beneficio un 10,5%, hasta 16.246 millones.

El cómputo se basa en los datos de 24 compañías del Ibex. Falta alguna muy importante, como Inditex (que tiene un ejercicio fiscal diferente), Arcelormittal (con sede en Luxemburgo) y otras más pequeñas que aún no han presentado cuentas. Tampoco está Mapfre, que no aporta los mismos datos que el resto, lo que impide la comparación. Y de aquí a diciembre puede haber sorpresas, como el bono de 55 millones que el grupo de reservas turísticas Amadeus pagó en la segunda mitad de 2010 a sus altos directivos para premiarles por salir a Bolsa. Son, por tanto, cifras provisionales, pero que indican que la austeridad salarial para los gestores del Ibex ha durado más bien poco: en concreto, un año.

En 2010, por estas mismas fechas, los consejeros del Ibex comunicaron un descenso del 31,7% en su retribución, sin precedentes hasta entonces, y muy superior a la caída del beneficio de esas mismas empresas (4,8%). No obstante, desde el primer semestre de 2008, el último año de vacas gordas en cuanto a ganancias empresariales,los sueldos de los gestores han caído un 17,6% y los beneficios de las empresas, el doble (33,4%).

En la primera mitad de este año, las subidas de sueldo han beneficiado también a la segunda línea gestora, la alta dirección. En conjunto, han cobrado 150,5 millones, un 12,7% más. Es previsible un descenso al cierre de este año, por el efecto de los bonus de Amadeus. Como las empresas sólo detallan en sus memorias anuales cuántos altos directivos tienen, no es posible calcular la media este semestre. Este es el dato que mejor ilustra la brecha salarial en las compañías, ya que en la alta dirección existe mayor homogeneidad retributiva que en el Consejo, donde hay enormes diferencias.

Pero el dato está ahí: el sueldo medio de los empleados, calculado en función de la plantilla total y de los costes de personal (que incluyen a consejeros y altos directivos), apenas ha crecido un 1,3% en el semestre. Se sitúa en 21.184 euros por seis meses de trabajo, frente a los 321.206 percibidos, de media, por un consejero del Ibex en ese periodo (un 7,2% más). En este primer semestre, el IPC ha aumentado, de media, un 3,5%. Los gastos de personal de las compañías han crecido un 4,5% y la plantilla media, un 3,6%, hasta superar el millón de empleados. El número de consejeros, por su parte, ha aumentado un 3,1%.

Entre las 24 empresas analizadas, catorce han subido el sueldo a sus consejeros, que son los responsables de la política de retribuciones de la cúpula. El resto se lo ha bajado o lo ha incrementado ligeramente. En la alta dirección, el balance es parecido: hay subidas de sueldo en quince casos. En cuanto al beneficio, sólo aumenta de forma significativa en nueve empresas.

La subida de sueldo más relevante corresponde a Repsol, que ha duplicado con creces la retribución del Consejo, hasta 10,4 millones, pese a que el beneficio de la petrolera se ha estancado en este semestre.

El motivo es una “gratificación puntual” para su comité ejecutivo, asociada a los resultados de 2010 (cuando el grupo triplicó sus beneficios), y a un plan plurianual de incentivos. La alta dirección de Repsol también es la que mayor incremento de sueldo recibe de todo el Ibex: ha pasado de cobrar 5,3 millones a recibir 11,6 millones por otro bonus. En 2009, Repsol fue la primera gran empresa española que congeló, para “dar ejemplo”, los sueldos de su cúpula ante la crisis. Pero, ya en febrero pasado, su presidente, Antoni Brufau, argumentó que la compañía “es global, no sólo española”, cuando se le preguntó si mantendría esa política de austeridad salarial durante este ejercicio.

Gas Natural, participada por la petrolera, también destaca por el incremento de los sueldos del consejo (30%) y de la alta dirección (26,7%), aunque el beneficio cayó un 3,6% en el semestre, por el pago de sendos bonus ligados a la compra de Unión Fenosa.

No obstante, la gasista ha logrado casi mantener sus ganancias, algo que no puede decirse ni de Telecinco ni de Santander, que han reducido sus beneficios en torno a un 21%. El consejo de Telecinco se ha subido el sueldo un 48,1% (el segundo mayor aumento) y el del banco, un 25,4%.

De entre las mayores subidas de sueldo, Iberdrola es una de las pocas excepciones en esa asimetría entre resultados y retribuciones: el Consejo ha cobrado un 33,2% más y los beneficios han aumentado, aunque mucho menos (un 6,6%). El presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, es uno de los pocos que desglosa sus emolumentos en el primer semestre (a final de año, será obligatorio por la Ley de Economía Sostenible). Hasta junio, Galán cobró, por todos los conceptos, 7,4 millones, incluyendo un bonus de 500.000 acciones valorado en unos 2,9 millones.

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Por qué su trabajo se queda viejo

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18.07.2011 Tino Fernández

Es un tsunami que arrasa profesiones y empleos que hasta ahora estaban vigentes y que no volverán. Cuando las aguas se retiren quedará un mercado sociolaboral en el que habremos de aceptar el hecho de que conservar un puesto para siempre se acabó. Habrá que cambiar el paradigma de depender del sueldo de una empresa y tendremos que generar nuestra propia empleabilidad.

“Debemos hacernos a la idea de que tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, disfrutando de una vida confortable, se acabó”. Así de rotundo se manifiesta Kevin Hallock, profesor de economía del trabajo y director del Instituto de Estudios de la Compensación en la Universidad de Cornell. Junto con otros expertos, Hallock pronostica en la revista Forbes la desaparición de las profesiones de la clase media, y analiza el gran tsunami laboral que ya está cambiando la forma de trabajar, los modelos imperantes y las profesiones que antes servían y que ahora comienzan a languidecer por el efecto de los cambios vertiginosos a los que se ve sometido el mercado de trabajo. Para Harry Holzer, economista de la Universidad de Georgetown y coautor de ¿Dónde se van los buenos empleos?, la clase de trabajos que tienden a desaparecer son aquellos en los que se paga realmente bien a trabajadores que no están demasiado cualificados. “Los empleos bien remunerados en cadenas de montaje que requieren una formación modesta y una educación básica son cosa del pasado. La combinación de los avances tecnológicos y la deslocalización de los recursos o de los procesos productivos encoge esos trabajos”.

Enrique de la Villa, socio responsable del área de Human Capital de Deloitte, coincide en que “la enorme velocidad es el sustrato de todos los cambios. La evolución social y laboral tiene un ritmo frenético; hay nuevas preferencias sociales que dan lugar a nuevas profesiones, los perfiles se modifican a gran velocidad y se trabaja en función de todo esto”.

Krista Walochik, presidenta consejera delegada de Norman Broadbent, cree que el afán por buscar la efectividad y la eficiencia ?todo más rápido, más barato y con menos recursos? hace que la competitividad también esté detrás de todos estos movimientos en el mercado laboral. Walochik prafrasea a Didac Lee, fundador y CEO de Inspirit, quien asegura que “o eres barato o eres distintivo, pero no puedes estar en el medio”. Para Walochik, aplicar esto al mercado de trabajo supone decir que “o eres mano de obra barata o estás supercualificado, pero no puedes estar en el medio”.

Llega una economía en la que casi nadie tendrá un empleo ‘real’. Este será más bien por proyectos
Como Holzer, la presidenta de Norman Broadbent cree que la tendencia a la eficiencia ataca posiciones ricas en mano de obra no cualificada (quienes controlan los contadores del gas tienden a desaparecer). Además, cambian las costumbres, y esto afecta a posiciones como tutores o mayordomos. Estamos en otro ritmo de vida (desaparecen los porteros de fincas), hay cambios políticos, se masifican las demandas de productos, se transforman los hábitos de consumo y se dan nuevas tendencias demográficas que provocan la desaparición de profesiones.

Eva Levy, directora de ExcellentSearch, cree que “la aparición o desaparición de trabajos está ligada históricamente a los cambios tecnológicos. Muchas veces las profesiones no desaparecen realmente, pero se modifican y adaptan a las nuevas realidades. Esto es muy llamativo en el transporte y distribución de mercancías, tan antiguo como el ser humano. El sector está pasando por momentos duros, pero a la vez te encuentras a profesionales autónomos que trabajan para uno o varios clientes con los que se comunican telemáticamente y realizan toda una serie de operaciones online, sin necesidad de acudir a un centro de trabajo para tomar decisiones. Muy lejos del camionero clásico, que cargaba y descargaba sin más”.

Para Levy, las profesiones (o, más bien, los profesionales) se están especializando y captan nichos de mercado. “La agencia de viajes clásica ya no es lo que era. La capacidad del usuario para organizarse en Internet sólo hace viables aquellas capaces de adaptarse a las necesidades de colectivos muy concretos, adelantándose incluso a sus gustos. Quien no esté especializado y no haga un buen uso de las TIC no tiene cabida en el nuevo panorama laboral”.

Nuevo paradigma
Eva Levy añade que “el problema en España es que los adultos están sufriendo por un cambio brutal de paradigma (nos educamos en una cierta idea del ?trabajo para siempre?) y los jóvenes se ven sorprendidos por la dureza de una realidad para la que no les había preparado su educación. Hay que aprender a marchas forzadas a reinventarse”. En este sentido José María Gasalla, profesor de dirección de recursos humanos de Esade, recuerda que “dentro de cinco o diez años cualquier sector estará controlado por cuatro o cinco superempresas. El resto serán autónomos, freelance o microempresarios”.

Gasalla advierte de un cambio en el paradigma de la dependencia ?el hecho de que en una empresa te aseguren el sueldo todos los meses? y se muestra convencido de que “cada profesional debe fabricar su propia marca y su empleabilidad”.

Tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, con una vida confortable, se acabó
El experto asegura que de las tres formas de interactuar con la realidad -física, química y simbólica-, cada vez nos vamos a comunicar más desde la última, y esto implica crear una marca: “Cada uno debe inspirar confianza en su entorno y lograr que esta permita que los demás se impliquen. Será difícil que la gente se comprometa con una marca, y la tendencia será más bien a hacerlo con un proyecto”. José Manuel Casado, presidente de 2C, asegura que los trabajadores especiales serán los que tengan un valor distinto, una marca personal.

Además, Gasalla cree que la flexibilidad -como capacidad para adaptarse y ser proactivo en el cambio- es la mayor garantía, y en eso coincide con Eva Levy, quien asegura que se trata de un valor en alza: “Flexibilidad en la manera de trabajar; para ofrecer servicios a otros países que se rigen por diferentes usos horarios… Esa flexibilidad está ligada a una vida con más calidad, lo que ha hecho que aparezcan muchos servicios de asistencia personal: personal shopper, quienes solucionan gestiones cotidianas, o te ofrecen peluquería o entrenamiento físico en casa o en el despacho? Son negocios minoritarios que reflejan una tendencia que ya se venía dando en los últimos años. Muchas nuevas profesiones van a crearse en este caldo de cultivo. Y van a marcar las relaciones laborales, las relaciones entre proveedores y clientes”.

Eva Levy sostiene que “está naciendo una generación de emprendedores capaces de entender la distancia corta, pero también la necesidad de prestar servicios a muchas personas o empresas de la Aldea Global. En ese nuevo emprendimiento la clave está en crear equipos o sinergias que mezclen de manera adecuada a jóvenes con iniciativa, veteranos con experiencia y tecnólogos. Hace falta conocer idiomas, perspectiva internacional, educación interdisciplinar, valor para innovar, para cambiar de rumbo? Esta es en todas las sociedades dinámicas la base de las profesiones siempre nuevas o siempre renovadas”.

José María Gasalla añade que “el mundo que viene va a respetar más a cada individuo”, algo en lo que coincide José Manuel Casado, para quien el individuo es el elemento central de de la globalización 3.0: “Si en el pasado fueron protagonistas los países, y en una segunda fase de globalización dejaron paso a las empresas, ahora son las compañías las que comienzan a entregar el testigo de la responsabilidad de la acción a los individuos”.

Casado destaca cuatro elementos del modelo de globalización 3.0: una mayor apertura del comercio, el hecho de que las tecnologías acercan todo; el mayor tamaño de las multinacionales; y la demografía: desde 1950 hasta 2000, los países subdesarrollados (ahora emergentes) multiplican su población.

Los trabajadores especiales serán los que tengan un valor distinto, una marca personal
Además, el experto utiliza el símil del trébol de Charles Handy para explicar que los trabajadores principales, los que son indispensables -están en la primera hoja? forman un núcleo de organización con trabajadores a tiempo completo y dedican su vida a la empresa. Es un núcleo central que se muestra como el más selecto y posiblemente el más reducido, mejor pagado y más productivo. Son los que entienden el negocio.

La segunda hoja se refiere a los trabajos externalizados hacia empresas especializadas. Es la de las empresas subcontratadas que hacen outsourcing. La tercera hace referencia a la ayuda que solicitamos, a la ayuda profesional que contratamos? Se habla aquí de los trabajadores a tiempo parcial, los que no quieren o no pueden conseguir trabajo en el núcleo central de la organización.

‘Gigonomics
El experto sostiene que el principal cambio será el del mundo laboral, con un modelo de trabajo muy distinto al que hemos conocido hasta ahora. Casado explica que “en unos casos como consecuencia de la situación, y en otros porque los mejores profesionales aprovechan la situación para transformarla en oportunidad y hacer realidad sus sueños, se está creando un mercado Gig”. Habla de Gigonomics para referirse a un cambio de la economía compuesto por freelance, proyectos Gig y trabajos a tiempo parcial combinados con reducción de los prepuestos corporativos, outsourcing y el fin de la lealtad a las empresas. “Se trata de una economía en la que casi nadie tendrá un trabajo real; en la que cada trabajador es un Gig, un profesional que colabora a corto plazo con empresas mediante contratos para hacer proyectos concretos. El trabajo es una mezcla de colaboraciones con distintas compañías”.

Desde la perspectiva del experto “se da una evolución natural que permite al profesional ser su propio dueño y a la vez dotar a la empresa de una mayor flexibilidad al poder disponer del talento especializado para iniciativas concretas. Esto será cada vez más importante en aquellas organizaciones de conocimiento que trabajen por proyectos, como los despachos de abogados, las consultorías o las ingenierías”.

Profesiones en extinción
Hasta ahora habíamos visto clasificaciones más o menos curiosas acerca de los peores trabajos del mundo. Son posiciones incómodas o empleos terribles que nadie querría. Las propias condiciones de estas actividades, su dureza o sinsentido hablan también de su posible desaparición. Nos encontramos así con lo que el diario británico The Telegraph catalogó como el peor oficio de la Tierra, al referirse a los limpiadores del sistema de alcantarillado de Calcuta.

Similares a este, los recolectores de residuos en Delhi, o aquellos que se dedican a seleccionar metales de la basura electrónica en China ?utilizando compuestos que causan asma, bronquitis o que pueden alterar su ADN? forman parte de una clase trabajadora que sufre rigores extremos.

La revista Forbes cita también entre las peores actividades profesionales que se puedan tener a los científicos que luchan contra la malaria provocada por el mosquito ?Anopheles Darlingi? en Brasil, un colectivo de altísimo riesgo. Su trabajo aparece en las clasificaciones a la altura de otros puestos científicos, entre los que se cuentan los inseminadores de animales o los investigadores y analistas de olores. Asimismo, la revista cataloga como peores trabajos a algunos que resultan habituales y cotidianos: taxistas, leñadores, soldadores, basureros o aquellos que registran las lecturas de los contadores.

Esta clasificación está más cerca de lo que Forbes recientemente calificaba como profesiones en extinción de la clase media. Las transformaciones tecnológicas, sectoriales o estructurales del mercado de trabajo hacen que muchos empleos tradicionales sufran una contracción significativa.

Forbes señala algunas profesiones de la clase media que ya no existirán en un lustro, como los agentes de viajes (con un 14% de posibilidades de desaparecer en ese plazo); los analistas de noticias(15,9%), ingenieros agrícolas (18,4%); policías y vigilantes de tránsito (18,7%); correctores (31%); técnicos matemáticos (31,4%); managers de promociones y publicidad (32,7%) o managers de compensación y beneficios.

Nuevas condiciones del mercado laboral
El nuevo sustrato del mercado de trabajo favorece la aparición de condiciones diferentes y modelos sociolaborales inéditos. – Puesto que se necesitan perfiles profesionales distintos, los sistemas de búsqueda también cambian, y cada puesto se hace único. Cuando una firma abre una posición es porque necesita a una persona concreta.

– Uno de los requisitos más demandados en el nuevo escenario que está surgiendo es la capacidad de innovación de los candidatos. Se buscan profesionales que hayan demostrado creatividad en la manera de obtener sus resultados y muy adaptables a las nuevas situaciones.

– Es evidente que tendremos que trabajar cada vez más años. Las compañías tendrán que resolver sus necesidades con una fuerza laboral envejecida y cada vez más generaciones convivirán en las empresas, y éstas tendrán que conciliar diversos intereses, culturas, modelos de trabajo y de compromiso. Esta convivencia intergeneracional obligará asimismo a concebir nuevos modelos de empresa y a rediseñar los itinerarios profesionales.

– El cada vez menor apego de los empleados a sus trabajos y el hecho de que la relación con el empleador ya no sea de por vida anuncia ya la llegada de nuevos modelos de compromiso, de carrera empresarial, de contrato y de nuevas fórmulas de trabajo.

– La pujanza de la mujer en el escenario sociolaboral del futuro es incuestionable. De las 15 categorías de nuevas profesiones que se desarrollarán hasta 2020 todas excepto dos serán ocupadas por mujeres. En el nuevo escenario, las medidas de conciliación dejarán de ser tales y pasarán a ser de retención. La empresa que no ofrezca este tipo de organización que permita compaginar con normalidad la atención a la familia y al trabajo se quedará sin empleados cualificados y sin alto rendimiento.

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